El Consejo nació de una constatación compartida por quienes peritan en América Latina: el dictamen psicológico se admite en juicio con exigencias muy distintas según el estado, el tribunal y la persona que lo firma. Frente a esa dispersión, un grupo de profesionales de la psicología, el derecho y los derechos humanos decidió construir un criterio común y someterse a él.
| Año | Hecho |
|---|---|
| 2015 | Constitución de COPSIFO A.C. como asociación civil. |
| 2016 | Expedición de las primeras certificaciones y apertura del registro de personas certificadas. |
| 2017 | Primera Convención Internacional de Buenas Prácticas en Psicología Forense, de acceso gratuito y con participación de personas expertas de distintos países que donan su tiempo. |
| 2020 | Cuarta Convención Internacional, en colaboración con el Instituto Nacional de Ciencias Penales, transmitida en abierto. |
| 2026 | Reestructuración del esquema de certificación y actualización del registro público. |
Lo que se sostuvo · una convención abierta, cada año
La Convención Internacional de Buenas Prácticas se ha realizado sin costo desde su primera edición, con organizaciones aliadas de distintas regiones y con ponentes que participan de manera honoraria. Ha sido el espacio donde la comunidad forense latinoamericana discute método antes que autoridad.
Lo que se construyó · un registro de diez años
Cada credencial expedida desde 2016 quedó inscrita con su alcance y su vigencia. Ese registro es hoy el patrimonio del Consejo: la evidencia de que la certificación se otorgó, se venció y se renovó conforme a reglas conocidas.
Lo que cambia ahora · del reconocimiento al estándar publicado
El esquema vigente hasta 2026 acreditaba conocimiento especializado y sujeción al código ético. El nuevo esquema añade lo que faltaba: una guía técnica pública que fija el criterio antes de la evaluación, una rúbrica con la que se califica, y la resolución en manos de personas ajenas a la formación de quien se certifica.
Lo que permanece · la perspectiva de derechos humanos
Desde su origen el Consejo evalúa la práctica pericial desde los derechos humanos, el enfoque psicosocial y los estándares interamericanos. En el nuevo esquema deja de ser una orientación y se convierte en criterio de aprobación, con umbral propio.
